Reconocer la naturaleza insustancial e ilusoria de los pensamientos…

Reconocer la naturaleza insustancial e ilusoria (fantasmática) de los pensamientos es condición sine qua non (condición indispensable) de la práctica del Budismo y del Zen (una de las escuelas Budismo; hay más escuelas).
Los pensamientos no tienen naturaleza que les sea propia, surgen en nuestro horizonte de conciencia de modo espontaneo o no. Están determinados (los pensamientos) por viejas estructuras y esquemas mentales adquiridos en los primeros años de vida. Estos esquemas generan creencias interpretativas de la Realidad. Buscamos a partir de ellos (esquemas) aprehender la REALIDAD (asirla).
No diferenciamos en la vida cotidiana pensamiento de REALIDAD, los confundimos y vivimos habitualmente en una ensoñación permanente que mezcla fantasia (no realidad) con la REALIDAD.
Uno de los aspectos más importantes de la práctica es observar esta naturaleza de la mente tanto en el Zazen (meditación sentada) como en la meditación en la vida cotidiana (atención plena).

Les propongo un ejercicio (medio hábil): En algún momento del dia, aunque sea por 2 minutos de reloj cuando pensemos o hablemos de lo que pensamos utilicemos una silla distinta a la que usamos habitualmente.
Luego cuando hablemos de lo Real que acontece utilicemos otra silla.
Este pequeño ejercicio cognitivo-conductual en el cual cambiamos geograficamente nuestro traste-culode una silla a otra permitirá ir discerniendo esta diferencia de lo Real con los pensamientos que no lo son, hasta hacerla cada vez más notoria.
Gasshô

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