Pequeñas reflexiones antes de ir a dormir

En la práctica del Budismo debemos cuidar de varios y diversos aspectos. Uno de ellos y que nuestra crianza occidental deja de lado es el cuidado de nuestras emociones.
Cuando vislumbremos en el horizonte de nuestra mente ordinaria estas pequeñas semillas de odio, revancha, desasosiego, desesperanza, mal humor, ruindad, envidia, celos, etc, etc, etc., las cobijemos como pequeños niños perdidos que necesitan de nuestro amor, compasión (empatía), sabiduría y ecuanimidad (libertad). Las miremos con profunda misericordia y amor de abuela.
Cobijadas así encontrarán nuevamente sosiego y se irán a dormir al fondo de nuestra conciencia. Otro día aparecerán, no importa. Sabremos como acurrucarlas y darles calor. Que descanses.

 

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